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Búsqueda de Artefactos Extraterrestres, SETA (Search for Extraterrestrial Artifacts)


La Búsqueda de Artefactos Extraterrestres, SETA (Search for Extraterrestrial Artifacts), debería volverse un importante y altamente recomendado método de búsqueda adicional junto con SETI. Hasta ahora, el énfasis de SETA confía únicamente en los posibles descubrimientos de pistas extraterrestres en nuestro sistema solar. Tales pistas podrían existir en la forma de perdidas sondas espaciales extraterrestres y/o sondas/artefactos de antiguas visitas extraterrestres abandonados intencionalmente. Una expansión lógica de una búsqueda tal sería extender la búsqueda hacia el planeta Tierra. Las pistas ocultas de artefactos extraterrestres, y/o las pistas de contacto extraterrestre en la Tierra en el pasado remoto podrían ser reveladas por la comparación analítica de fuentes etnológicas, mitológicas e históricas. Tales tradiciones culturales, los mitos del folklore antiguo, y, por ejemplo, los petroglifos, podrían considerarse como una posible fuente de verdadera información registrada después de observaciones extraordinarias o eventos que hubieron tenido lugar. Incluso posibles pistas en el registro fósil o en el código genético (genoma) no deberían ser ignoradas. En la lectura/póster la metodología para tal búsqueda extendida se describirá con un esquema de posibles resultados. La expansión de SETA al planeta Tierra: Metodología y posibles resultados Cualesquiera objetos extraterrestres, sean ellos de origen artificial o natural/biológico, que hayan entrado en nuestro sistema solar en la forma de alguna perdida sonda espacial extraterrestre, o nave intencionalmente dirigida, pudieron haberse conservado o permanecido en varios lugares.
Ellos podrían estar escondidos en las órbitas planetarias, o emplazados en ciertos planetas o lunas por largos períodos de tiempo. Lógicamente hablando, esto incluye también al planeta Tierra en sí. Es más incluso, desde un punto de vista puramente científico, cualquier sonda que haya sido dirigida al interior de nuestro sistema solar por una civilización inteligente habría escogido especialmente a la Tierra como el candidato más atractivo para la exploración. Ampliar la búsqueda a nuestro propio ambiente terrestre tiene así no solamente sentido, sino en realidad una justificación lógica; es también la tentativa científica más rentable, comparada con la costosa exploración del vuelo espacial, para localizar cualquier vestigio extraterrestre. Obviamente, tal búsqueda está inmensamente perjudicada debido a la fuerte erosión natural y cultural que ha ocurrido durante milenios. Cualquier residuo o sonda extraterrestre correría el gran riesgo de ser destruido en un cierto tiempo por el deterioro gradual, o posiblemente quedaría oculto no sólo por naturales influencias ambientales, sino, incluso, por los seres humanos. Si tales remanentes extraordinarios fueron en efecto descubiertos en las pasadas eras de evolución cultural rápida (en muchos casos acompañadas por malestar político, catástrofes, y/o desastres naturales), la significación verdadera del descubrimiento pudo haber sido subestimada en gran medida e incluso posiblemente no apropiadamente reconocida.

En casos similares donde tales objetos relacionados con tecnología fueron localizados o descubiertos por gente no-o en menor grado tecnológicamente avanzada, los etnólogos compilaron y documentaron un patrón de reacción humana de comportamiento cultural sumamente peculiar de esta gente “malinterpretando " esos objetos " foráneos ". En la mayoría de los casos documentados tales descubrimientos/confrontaciones resultaron en la creación de formas totalmente nuevas de tradiciones en las cuales los objetos recientemente encontrados, y/o los visitantes extraños, desempeñaron el papel central. Etnológicamente hablando, esto es llamado “Culto-Cargo” (un culto de cargo es una práctica religiosa que ha aparecido en muchas sociedades tribales tradicionales como consecuencia de la interacción con culturas tecnológicamente avanzadas, se han desarrollado principalmente en zonas remotas de Nueva Guinea y otras sociedades de Melanesia y Micronesia en el suroeste del Océano Pacífico, a partir de las primeras llegadas importantes de los occidentales en el siglo 19 ver foto). Pueden encontrarse ejemplos por todo el mundo, especialmente en la región de Melanesia del Pacífico Sur. Incluso después de que la “evidencia” o el “artefacto” fue perdido, ocultado, o destruido, las memorias y recuerdos relacionados con el objeto y/o los visitantes asociados con él, permanecieron.
Los hechos fueron conservados oralmente a través de tradiciones rituales de significativos eventos que ocurrieron hace un largo, largo tiempo, fechado décadas atrás, siglos, o posiblemente aun mucho más tiempo. Usando esta forma inherente de "grabación" propiamente dicha – en acontecimientos altamente significativos de ese tiempo - los eventos en el pasado remoto fueron preservados durante el curso de los milenios. Estos informes deberían por lo tanto ser utilizados en el análisis cuidadoso de antiguos mitos y tradiciones que contienen intrincadas descripciones de "confrontaciones con contenido tecnológico de fondo”. Tales descripciones pueden encontrarse por todo el mundo, y deberían ser presentadas para centrar estos informes bajo un común denominador...





Fuente maya12-21-2012.com

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